Psicología General Sanitaria: infancia, adolescencia y edad adulta

Información general sobre los servicios de psicología de la salud

El servicio de Psicología General Sanitaria ofrece atención tanto a población infanto-juvenil y sus familias como a población adulta. Su objetivo es ayudar a comprender y abordar diferentes dificultades emocionales, conductuales y de adaptación que pueden aparecer a lo largo de la vida.

El trabajo clínico se centra en la relación entre funcionamiento psicológico, desarrollo cognitivo, adaptación personal, relaciones sociales y bienestar emocional, teniendo en cuenta también el impacto que determinadas situaciones médicas o vitales pueden tener sobre la salud psicológica.

La intervención se realiza desde un enfoque clínico basado en la evidencia, con especial énfasis en estrategias cognitivo-conductuales y psicoeducativas, adaptadas a las necesidades de cada persona.

Ámbitos de evaluación e intervención psicológica

Los servicios de psicología sanitaria pueden incluir la evaluación y la intervención en situaciones como:

En infancia y adolescencia

  • intervención psicoeducativa con niños, adolescentes y sus familias ante sospecha de dificultades de aprendizaje o dificultades atencionales;

  • acompañamiento psicológico en procesos de adaptación escolar;

  • dificultades de regulación emocional o conductual;

  • apoyo a familias en el manejo de determinadas dificultades del desarrollo o del comportamiento.

En adolescentes y adultos

  • dificultades emocionales como tristeza persistente, estado de ánimo bajo o depresión;

  • ansiedad, nerviosismo, estrés o angustia;

  • miedos, fobias o ansiedad social;

  • dificultades relacionadas con obsesiones o compulsiones;

  • dificultades de autoestima, inseguridad o timidez;

  • problemas en las relaciones interpersonales;

  • dificultades para afrontar situaciones de la vida cotidiana o cambios vitales;

  • problemas de regulación emocional o impulsividad;

  • insomnio u otras dificultades relacionadas con el sueño;

  • experiencias vitales estresantes o traumáticas;

  • acompañamiento psicológico en personas que conviven con condiciones médicas agudas o crónicas.

Asimismo, el trabajo psicológico puede orientarse al desarrollo de hábitos saludables, incluyendo aspectos como:

  • mejora de hábitos de sueño;

  • adherencia a tratamientos médicos;

  • cambios en el estilo de vida relacionados con salud, nutrición o ejercicio;

  • estrategias de afrontamiento ante enfermedades crónicas.

Trabajo coordinado con otros profesionales sanitarios

En función de la naturaleza, la intensidad o la frecuencia de la sintomatología observada, puede ser recomendable coordinar la intervención con otros profesionales de la salud.

Cuando la situación clínica lo requiere, se puede valorar la derivación a otros especialistas en salud mental, como psiquiatría infanto-juvenil o de adultos, con el objetivo de ofrecer una atención adecuada e integral.